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viernes, 4 de abril de 2008

Edad Media VI















En lo que respecta a la arquitectura las sencillas y toscas catedrales del románico se transformaron en el gótico en espacios arquitectónicos mucho más monumentales. La altura de las construcciones que parecen querer tocar los cielos, es una rasgo distintivo de esta nueva era, una era marcada por una espiritualidad que busca el ascenso, la cercanía ilimitada con la divinidad. Nuevos métodos de construcción, nuevos recursos arquitectónicos como el uso de la ojiva, arbotantes y contrafuertes, sirvieron como soporte para estas estructuras mucho más pesadas y mucho más atrevidas desde el punto de vista del esfuerzo constructivo. Además se multiplicaron la cantidad de naves interiores y por ende de columnas que a su vez ganaron en estilización. El uso del vitraux y del rosetón introdujo un elemento sobrenatural a la atmósfera del interior de las grandes catedrales, la luz filtrada en bellos colores, baña los distintos rincones del interior creando nuevas sensaciones que a su vez invitan a nuevas experiencias estético – religiosas. También hay que agregar que durante esta época la arquitectura civil tuvo un auge bastante importante lo que se manifiesta en elegantes y refinados palacios.

Los gremios de constructores con toda su organización jerárquica y el aporte económico de burgueses “piadosos” también contribuyeron al éxito de estas complicadas empresas.

El arte de la escultura se liberó de alguna forma de la tan estricta Ley del Marco. Se podría decir que en el gótico la escultura emerge, sale del muro y se instala como un medio de representación mucho más delicado, más realista y mucho más sensual en su estética. Aquí vemos cuerpos que ocupan un espacio de forma menos tímida, las figuras de apóstoles, santos y patronos, así como de algunos burgueses e importantes mecenas cobran una presencia mucho más humana, individualizada y reconocible, algo que había sido sacrificado anteriormente en pos del tan anhelado mensaje “claro y directo”. Aquí el mensaje se mantiene, nadie puede negar que la empresa del arte gótico sigue estructurada sobre la base de la fe, sin embargo el tratamiento de esta temática es mucho más naturalista. En el caso de la pintura se logra cierto acercamiento al estudio de la perspectiva, además de un desarrollo importante en las técnicas pictóricas. A la temática religiosa se añade la de tipo noble y cortesano, un estilo colorido y elegante, que debe mucho de su forma a las miniaturas e iluminaciones. También cobran un importante desarrollo las técnicas del retablo y de la talla en madera policromada, ambas técnicas especialmente utilizadas para la decoración de iglesias y catedrales.

Edad Media V



El arte gótico representa para la última etapa de la Edad Media un encuentro con valores estéticos y espirituales más elevados. Surgido en el norte de Francia a mediados del siglo XII en el contexto de las Cruzadas, del auge de las Universidades y del establecimiento de la burguesía como clase social determinante, este arte sintetiza mucho de los conceptos acuñados en los siglos anteriores pero con una mirada más delicada, más depurada, también más femenina. Los gremios de artistas y artesanos también contribuyeron poderosamente al surgimiento de este renovado arte, lo que en alguna forma seguimos viendo reflejado hasta el día de hoy en las escuelas de artes y oficios.

El concreto aporte de las cruzadas hasta el día de hoy es cuestionado por muchos historiadores. Algunos ven en estas campañas militares sólo una más de las tantas empresas macabras en que la religión ha sido usada como una excusa para la intolerancia, el saqueo y la masacre, otros ven en ellas rasgos de romanticismo e ideal caballeresco, otros sólo una excusa para el viaje y la aventura épica. En términos reales, tuvieron un poco de todo esto. El tema es que más allá de todas estas diversas interpretaciones, para el arte las cruzadas significaron un encuentro con la tradición de un mundo oriental desconocido por muchos europeos. Hay que tomar en cuenta que las cruzadas representaron desde el punto de vista más básico, un movimiento migratorio interesantísimo en que muchos europeos descubrieron un nuevo mundo, nuevas costumbres, nuevos paisajes y nuevas imágenes. Muchos de estos aventureros que retornaron a sus distintos lugares de origen, volvieron no sólo empapados del recuerdo de la experiencia militar (que por cierto hay que decirlo en muchos casos fue una experiencia traumática), también trajeron con ellos ciertos iconos entre los que se incluían por ejemplo, imágenes de la Virgen María, una virgen de hecho más maternal, una mujer más cercana, más accesible a todos los seres humanos. Por lo mismo y debido a esta influencia del oriente, es que la imagen de la Virgen María se transformó en una de las más representadas en el arte Gótico, incluso muchas iglesias y catedrales están dedicadas a su persona. Nuestra Señora de Paris, Nuestra Señora de Chartres son sólo dos ejemplos magníficos de la arquitectura al servicio del homenaje mariano.

Un personaje que en su temprana juventud vislumbró en los ideales de caballería la oportunidad de aventuras y romances fue Francisco Bernardone ( 1181-1226 Asis, Italia), un hombre predestinado a una vida de lujo, despilfarro y placeres mundanos, pero que sin embargo abandonó todo esto para vivir según lo que él consideró la práctica perfecta del mensaje cristiano original, un mensaje basado en el amor, la pobreza y la oración como verdaderos medios de alcanzar el ideal religioso. Sin embargo, Francisco había crecido en el ideal del amor cortesano, un concepto nacido en Francia y practicado por trovadores y nobles caballeros y que según muchos estudiosos fue la revancha del paganismo en medio de la cristiandad medieval, esto debido a que en este concepto de amor se encuentran valores de dudosa moralidad como por ejemplo, cierta predisposición al adulterio. El amor en la Edad Media era entendido como un acto cuyo único fin era la procreación y en donde toda voluptuosidad quedaba reprimida, esto al menos en la teoría. De hecho gran parte de los matrimonios se realizaban exclusivamente por conveniencia, como un contrato basado en intereses territoriales y en donde la pasión y el enamoramiento poco importaban.
El amor cortesano por otra parte era un amor de tipo aristocrático, practicado por la nobleza y entendido ahora más como un discurso que como una práctica en el sentido real. En una tradición fuertemente codificada y de antemano conocida y aceptada, un caballero se entregaba al amor de una dama frecuentemente inalcanzable, que de hecho casi siempre estaba casada con algún “aburrido señor”. De ahí esta tendencia a hablar de adulterio dentro del amor cortesano, pues se supone que la mujer secretamente amaba a otro que no era precisamente su señor. Se habla de un amor imposible, caprichoso, que vive de la ilusión de algo concreto y que sin embargo se nutre de esta imposibilidad. A la dama se le idealiza, se le canta en poemas plagados de simbolismo y por ella se emprenden todo tipo de aventuras y riesgos que buscan finalmente conseguir su amor o por último la promesa de este. Algunos ven en esta tradición la evolución del sistema feudal, ese sistema en que un vasallo se entregaba a la honra de un poderoso terrateniente a cambio de protección.
Pues Francisco tras su brusca conversión propone un nuevo concepto de amor, uno que no sólo remite al amor de pareja o filial, sino a uno más general que abarca toda la creación. Desde las criaturas más sencillas y aparentemente insignificantes hasta llegar al ser humano como imagen y recreación de la divinidad, todo en la creación divina es perfecto, precisamente por tener su origen a partir de Dios. Francisco halló un nuevo misticismo, un misticismo nacido del intimo contacto con la naturaleza original de los evangelios, que en esencia son el mensaje de Cristo y origen de las primeras comunidades cristianas. Su pensamiento, fuertemente atacado e incomprendido en un momento, remeció las bases de la estructura religiosa al poner en tela de juicio la forma en que los dirigentes de la Iglesia conducían los hilos de la espiritualidad universal. Uno de los puntos mas controversiales fue precisamente el concepto de pobreza al que Francisco deseaba volver los pasos de la iglesia, esto causó profundas molestias, desagrado y por cierto mucha incomodidad entre los cardenales y obispos acostumbrados al lujo y la ostentación. Pero finalmente la terquedad y la dulce sencillez de este hombre vencieron todas las limitantes impuestas en su momento, su orden fue reconocida por el Papa Inocencio III quién vio en este hijo pobre y descalzo a un verdadero seguidor de Cristo y también por que no decirlo un nuevo estilo de predica que se hacía necesario dada la profunda crisis y descredito que experimentaba la iglesia en ese entonces. Así Francisco, quién por lo demás es reconocido como el primer estigmatizado de la historia debidamente documentado, se transformó con el tiempo en San Francisco de Asís y es considerado como uno de los grandes místicos y revolucionarios de la iglesia.

Edad Media IV


En el siglo VII surge en Medio Oriente la figura de un profeta que cambiaría la historia de esa extensa región del mundo tan rica en cultura y tradiciones. Su nombre: Mahoma. La predica del profeta en un principio despertó profundas contradicciones, sin embargo poco a poco su mensaje, que no es otra cosa que el mensaje original de Allah ( Dios) terminó por conquistar extensas regiones ( incluso la península Ibérica desde los siglos VIII hasta el siglo XV) y hoy en día la religion islámica es la más seguida en todo el mundo. El libro sagrado de los islámicos es el Corán y aquí se recoge la palabra de Allah transmitida a Mahoma para que esta sirva de guía espiritual y pauta de comportamiento.

Todo musulmán (muslim, creyente) tiene que realizar cinco manifestaciones o actos en las que se recogen básicamente el contenido dogmático de la religión y sus aspectos de culto o rito. Son los conocidos como pilares del Islam: profesión de fe, oración, ritual, limosna, ayuno y peregrinación a la Meca. Cada uno de ellos tiene una especial incidencia en las expresiones artísticas. La profesión de fe o sahada (No hay más Dios que Allah y Mahoma es su Profeta) explicita la no existencia del concepto de encarnación del cristianismo e hinduismo, al mismo tiempo que proclama que Mahoma es sólo el mensajero de Dios. Ello comporta la primacía del mensaje sobre el mensajero, del mismo modo que es, sin duda, la clave para el desarrollo que adquiere la escritura como motivo decorativo -la epigrafía- dentro del arte islámico. Refleja, al mismo tiempo, la tendencia no - icónica ( sin imagenes reconocibles) latente en el Islam desde los primeros momentos si bien, no por ello, la figuración dejó de contar con cierta presencia aunque en ámbitos restringidos. De hecho es muy poco común encontrar imágenes donde el rostro de Mahoma sea visible. Esta tendencia no - icónica propiciará el gran desarrollo de motivos geométricos y vegetales con un grado de abstracción cada vez mayor que, junto a los epigrafícos, definirán la ornamentación en el arte islámico. Esto ya nos señala una profunda diferencia con los templos occidentales con su marcada obsesión por el icono como medio de representacion de la divinidad.
La arquitectura islámica tiene como principal manifestación la mezquita, lugar de culto para los seguidores de la fe islámica. En la mezquita se funden varios elementos arquitectónicos interesantes, algunos importados desde occidente especificamente de la tradición Bizantina: uso de grandes cúpulas, amplios espacios interiores, minaretes ( torres) a través de las cuales se llama a los fieles a la oración. Ejemplos, la mezquita de Al - Haram en la Meca, mezquita de Al - Aqsa en Jerusalén, mezquita de Cordova en España.

Edad Media III















El arte Bárbaro engloba muchos estilos menores de arte y manufactura realizados por los distintos pueblos que por mucho tiempo estuvieron bajo la sombra del imperio romano, muchos de ellos con una tradición artística que se remonta a la Edad del Hierro. Grandes orfebres, expertos artistas del metal, supieron combinar con gran maestría belleza y funcionalidad en sus piezas. Armas, mobiliario, vestimentas, joyas incluso juguetes forman parte de este rico caudal de manifestaciones tempranas. Uno de estos interesantes pueblos son los Celtas.
El mundo celta ha generado tradicionalmente -y en especial en el siglo XX- una fascinación y embrujo como pocas civilizaciones lo han hecho. En este sentido, las fábulas y leyendas sobre su mitología, y los rituales de personajes como druidas, hadas, duendes, etc. nos recuerdan la romántica fascinación que la cultura egipcia generó en la alta sociedad del siglo XIX o lo que actualmente sucede con los supuestos enigmas que rodean a las viejas prácticas de los templarios.
El pueblo celta hunde sus raíces en la Edad del Hierro hace más de 20 siglos y sus territorios eran amplísimos en casi toda Europa. La primera etapa de su historia se denomina Cultura de la Hallstatt y de esa época se han encontrado fortificaciones y tumbas espectaculares, lo que demuestra que ya era un pueblo poderoso y avanzado.
La siguiente etapa es conocida como La Tène, en que la cultura celta recibe el influjo de etruscos y griegos a partir del siglo V a.C. y en que se considera que se perfila de forma auténtica las características de la cultura y arte celta.
La presión que otros pueblos germanos y los romanos ejercen sobre los celtas hace que sus ocupaciones durante el Imperio Romano y la Edad Media se limiten a ciertos territorios del norte de Francia, Irlanda, Gales y Escocia. Buenos guerreros, los celtas adquirieron rápidamente fama de gentes feroces e incivilizadas por aquellos pueblos a los que se enfrentaron, como griegos y romanos. Sin embargo, al margen de su pericia y valor en el campo de batalla, la civilización celta tuvo un refinado sentido de la estética y fueron amantes del arte y de la arquitectura, que aplicaron con especial éxito en campos tan variados como la orfebrería, la forja o el urbanismo.

El arte celta está basado en dos tendencias distintas en cuanto a los elementos representados y el estilo empleado: la tendencia naturalista y la geométrica.
Los artistas celtas tuvieron gran vocación por la representación de la naturaleza en que vivían. Proliferaron tanto motivos vegetales como guirnaldas, hojas y flores, como distintos animales y personas. Estas figuras suelen ser interpretadas de forma esquematizada y estilizada, pero con gran expresividad.
El artista celta también gustaba de la creación de diseños geométricos complejos a base de líneas continuas que fluyen de forma intrincada -frecuentemente entrelazándose en nudos- creando composiciones de gran belleza.
Tampoco podemos olvidar en esta sencilla revisión a los temibles navegantes de origen germánico que por siglos asolaron las aguas y costas de Europa y que hasta el día de hoy despiertan la fascinación de estudiosos y románticos seguidores: Los Vikingos.

Hijos del gran Odín, dios de la sabiduría, de la poesía, de la música y de los muertos en combate, herederos de una tradición tan rica como los mismos griegos, los vikingos han pasado a la historia como un pueblo salvaje y sediento de destrucción, descuidando en gran medida toda su particular cosmogonía y su rica tradición cultural. El arte vikingo tuvo lugar en Escandinavia, Suecia, Noruega y Dinamarca especialmente a partir del siglo VIII hasta el XI, época de mayor poder de este pueblo. Sus construcciones, tanto civiles como religiosas, se llevaron a cabo en madera, siendo frecuente entre estas últimas el diseño piramidal, como el de la iglesia noruega de Borgund (siglos XI-XII). Propio de esta cultura fue la ornamentación de los barcos utilizados como enterramientos (navío de la reina Asa, en Oseberg), así como los trabajos de orfebrería decorados con originales motivos geométricos.

jueves, 3 de abril de 2008

Edad Media II













En el siglo IV adc Roma había hecho una magistral jugada estratégica al crear una nueva capital en oriente, con sede en la ciudad de Bizancio y que luego pasaría a llamarse Constantinopla en honor del emperador Constantino quién en el año 313 comenzó una serie de reformas que llevarían a que el Cristianismo se transformara en la religión oficial del estado romano. Gran parte de los intelectuales, políticos, artistas y aristócratas de la antigua Roma se trasladaron a esta nueva capital lo que significó una de las migraciones culturales más interesantes en la historia, que garantizaba la permanencia del pensamiento clásico durante gran parte de la Edad Media en un territorio completamente alejado del que había sido el foco central de aquel vasto imperio.

El arte Bizantino es un arte refinado, con características incluso ostentosas, de elegante línea y colorido. Es la idea de un arte de estilo imperial, pero esta vez ya no dedicado al culto de deidades paganas sino al culto de Cristo y todos los santos. Los antiguos emperadores, que en otros tiempos se encumbraban casi como dioses todopoderosos y que así se hacían representar, ahora eran emperadores cristianos que ocupaban un lugar de privilegio al lado del salvador del mundo. Procesiones, banquetes, escenas del antiguo y nuevo testamento aparecen reflejadas en mosaicos y murales de gran belleza. La arquitectura bizantina presenta rasgos interesantes de fusión ya que por un lado tiene toda la carga del estilo netamente romano pero con tintes de estilo oriental. Un claro ejemplo de ello es la catedral de Hagia Sofía, ( Santa Sabiduría 532-537 dc ) dedicada al culto de la virgen María. Una construcción magnífica no solo por sus dimensiones sino también por la belleza de su estructura tanto externa como interna que de hecho presenta muchos rasgos orientalizantes. Otro ejemplo de arquitectura Bizantina pero esta vez en la misma Italia es San Vital en Ravena ( 527-547 dc). Esta iglesia presenta en sus muros diversos mosaicos en donde el emperador Justiniano y la emperatriz Teodora aparecen acompañados de toda su corte magnifica al lado de escenas de la santísima trinidad y del antiguo testamento. San Apolinar in Clase ( 547 dc) y la bellísima catedral de San Marcos en Venecia ( 1063 dc) son otros ejemplos contundentes de arquitectura bizantina italiana.

El Arte Bizantino también se destaca por la magnificencia presentada en otras artes como la orfebrería y la talla en madera con creaciones que se destacan por la elegancia, la exquisitez de los materiales empleados y una factura muy cuidada.

Edad Media I














La caída de Roma en el siglo V supuso para el mundo conocido ( hasta ese entonces), una suerte de cataclismo cultural de gigantescas proporciones, De alguna forma Roma se había erigido como el gran patriarca del mundo, un padre que a veces era castigador y a veces benévolo, un padre que entregaba una estructura, un orden, un esquema de como debía organizarse el mundo. La ausencia de este padre significó de alguna forma la entrada en un período de la historia que por muchos ha sido considerada como una época oscura y llena de confusiones, una etapa de la historia del hombre llena de hechicería, supersticiones, fanatismo religioso y por sobre todo mucho desorden. Esta época es la que todos conocemos como Edad Media y abarca un periodo de diez siglos, desde el siglo V hasta el siglo XV.

Del mundo clásico, de ese mundo pagano, plagado de dioses poderosos, mitos, filosofía y exquisito arte nos pasamos entonces a un mundo mucho más uniformado, en donde el cristianismo se posiciona como la religión predominante ( al menos en Europa)
La nueva etapa se estructura sobre la base de un sistema que conocemos como sociedad feudal, un sistema que se basaba en la relación de intercambio entre un señor poderoso y un grupo de vasallos, los cuales a cambio de protección y vivienda trabajaban los campos de este señor, garantizando buenos cultivos y su posterior comercialización o trueque en el mercado.

Surgen las primeras ordenes religiosas, hombres que buscan la vida contemplativa, la oración y la sabiduría. A estos hombres, se deben los primeros manuscritos ricamente decorados en donde se precisan con exquisito gusto todo tipo de temas: episodios del antiguo y nuevo testamento, las hazañas de los apóstoles, tratados filosóficos y de orden científico además de acontecimientos históricos. Se levantan los primeros monasterios y las primeras iglesias monumentales que imitan la estructura de la antigua basílica romana y que se transforman con el tiempo en las primeras catedrales de estilo románico. Este estilo fuerte, algo tosco y con distintas variantes, va a predominar en Europa hasta pasado el siglo X. Estas catedrales e iglesias son decoradas mediante la técnica del fresco y del mosaico, con motivos religiosos en donde el tema predominante es la imagen de Cristo redentor del universo, Cristo rey todopoderoso que gobierna el destino del mundo desde un trono magnífico. Aparece acompañado del tetramorfos, representación simbólica de los cuatro evangelistas, o también en compañía de los apóstoles o bien de santos y mártires locales y por supuesto también de la Virgen María. Los relieves también aparecen como una forma decorativa de estos espacios arquitectónicos. La ley del marco rige la organización de estas composiciones artísticas: Los artistas trabajan en los espacios disponibles, haciendo surgir figuras desde espacios mínimos y fuertemente delimitados, lo que hace que muchas veces estas figuras aparezcan como apretadas y encajadas casi a la fuerza. La forma de representación es simbólica, para nada realista, las figuras muchas veces aparecen desproporcionadas, con características inocentes o bien grotescas. Esto tiene una explicación muy sencilla y que de alguna forma también nos sirve para ilustrar el fuerte poder que tienen las imágenes desde las primeras etapas de la historia del hombre. El tema es simple: en aquel tiempo gran parte de la población era analfabeta a lo que hay que sumar que los libros eran prácticamente un lujo en ese entonces y que prácticamente solo eran leídos por unos pocos entre los que se contaban los mismos monjes o bien algunos poderosos. Los primeros patriarcas se preocuparon de que las iglesias se transformaran en el principal recinto de culto y también de aprendizaje del pensamiento cristiano medieval. Los muros de las catedrales debían ser como las páginas de un libro abierto, en las cuales los fieles “leyeran” a través de las imágenes la historia sagrada, garantizando de esa forma un vinculo indisoluble entre el fiel y la divinidad, al hacer visible la divinidad en medio de los hombres. Por este mismo motivo, es que la forma de representación es económica en recursos, lo que se busca es entregar un mensaje, claro y contundente y que por esencia contenga las grandes verdades del dogma cristiano. Así por mucho tiempo se podría decir que la imagen sustituyó casi por completo a la palabra escrita, lo que transforma a la Edad Media en el banco de imágenes sagradas mas rico de todos los tiempos.



viernes, 28 de diciembre de 2007

Roma



Los romanos ( 753 adc) aparecen en la historia y me gusta decirlo, como los grandes sintetizadores de la antigüedad, aunque tal vez el término no sea para nada "académico". Tomaron de cada civilización lo que más les servía, adoptaron técnicas, usos, costumbres incluso dioses y les otorgaron su propio carácter.

Las bases de esta civilización son una fuerte organización social, política y económica, una religión muy presente, un ejercito profesional, las leyes ( derecho romano), además de un sentido urbanístico absolutamente moderno y muy pocas veces igualado.

Su antecedente más cercano se encuentra en los Etruscos ( siglo XII adc app), civilización que habitó el norte de la península Itálica, una civilización interesante, su arte es amable, alegre, con movimiento. Expertos trabajadores del metal dejaron piezas magníficas piezas llenas de refinamiento y oficio. Los etruscos veían la muerte como algo no tan terrible, decoraban sus tumbas con frescos que representaban danzas y banquetes. Un pueblo en que la mujer ocupaba un rol predominante tanto en la educación de los hijos como en asuntos de gobierno. Poco a poco este pueblo fue sucumbiendo al influjo de los romanos, bueno de hecho los primeros monarcas romanos eran de origen etrusco. Incluso uno de los símbolos más reconocidos del arte romano, la Loba Capitolina, es también de origen etrusco, eso si hay que decir que los gemelos, representación de Romulo y Remo fueron agregados recién en el siglo XV en pleno renacimiento italiano.

El arte romano es en gran medida un arte importado desde el extranjero. Por ejemplo la escultura romana es básicamente escultura copiada de los originales griegos, de hecho gracias a los romanos es que hoy en día podemos ver como era la escultura griega, lo mismo ocurre con la pintura mural. Las paredes de las casas de los nobles romanos conservaron ese fiel testimonio. Pompeya es un buen ejemplo: Pinturas en que se retratan mundos idílicos, misterios iniciáticos, dioses en actitudes relajadas, todo esto con un color llamativo e intenso.

Los romanos adoptaron un genero escultórico, el retrato, que los perfila hasta el día de hoy como grandes realistas que vieron en este genero la oportunidad de registrar a personajes importantes e influyentes con profunda veracidad. Nobles, cortesanas, senadores, filósofos y por supuesto emperadores son retratados fielmente y dan cuenta del paso de estos hombres y mujeres por la historia romana en sus distintas etapas. El retrato escultórico también tiene relación con el culto del pater familias, el culto a los antepasados visto por muchos como la religión intima y verdadera de los romanos y que se daba en el interior de los hogares.

Otro genero escultórico, el relieve, se caracterizó por haber sido el medio ideal en que los artistas contaron la historia épica de los emperadores y generales y también las historias y mitos de las divinidades. Los arcos de triunfo y las columnas se elevan como una manifestación arquitectónica en que los relieves precisamente adoptan ese rol de registro.

La arquitectura romana basó gran parte de su grandeza en la copia de modelos arquitectónicos griegos y etruscos pero también egipcios y mesopotámicos. A los estilos dórico, jónico y corintio los arquitectos romanos sumaron el estilo compuesto y el toscano. La pericia de los constructores y el uso de nuevas tecnologías favoreció la imposición de un diseño urbanístico absolutamente moderno, en que cada ciudad cuenta con todo lo indispensable y un poco más. Acueductos, puentes, edificios públicos, anfiteatros, barrios exclusivos y marginales y por supuesto los interminables caminos que conectaban todo el imperio desde sus distintos puntos, todo esto nos habla de una organización urbanística casi perfecta.

La llegada del cristianismo en el siglo I dc, supuso para la Roma imperial un problema bastante serio, por que este culto atentaba en primer lugar en contra de la religion oficial, además que se suponía incitaba a los romanos a la rebelión en contra de la imagen del emperador. Por lo mismo los cristianos fueron cruelmente perseguidos, llevados por miles a la muerte. En ese contexto, el primer culto del cristianismo fue clandestino y se realizaba en las profundidades de la ciudad, en galerías subterráneas, las llamadas catacumbas. Aquí encontramos las primeras imágenes que se tienen en occidente de Cristo, pinturas murales y relieves en que Cristo aún es representado como un ciudadano romano con toga, rubio, de pelo corto y sin barba. La temática del buen pastor guiando a su rebaño es típica de este contexto.

Pero en el siglo IV dc ocurren dos hechos que cambian la historia romana. El reconocimiento del cristianismo como religión oficial del imperio y la división del imperio en dos secciones, con dos capitales: Un imperio occidental con capital en Roma y un imperio oriental con capital en la ciudad de Bizancio y que de ahí en adelante pasó a llamarse Constantinopla en honor al emperador Constantino a quién se debe el reconocimiento del Cristianismo como religión oficial.

En el siglo V dc específicamente en el año 476 los bárbaros logran después de varios intentos la tan anhelada invasión sobre Roma. Se encuentran con un Imperio desgastado políticamente, cansado y débil en lo militar. Pero los romanos aún así ya habían hecho su movimiento, su as bajo la manga, y en Constantinopla los romanos encontraron un nuevo aire además de la posibilidad de proyectarse por siglos en esta nueva etapa que surge en la historia. La Edad Media.























Grecia ( parte II )







La arquitectura griega también representa en sus concepciones los ideales de perfección y serenidad. Los templos griegos que desde su origen fueron consagrados a los dioses protectores, son una extensión de los templos cretenses: el megarón cretense que básicamente consistía en un patio cerrado por columnas se transforma con los griegos en una estructura monumental, decorada con relieves y pintura ( de la que lamentablemente no quedan registros, salvo por las copias romanas) Ejemplo por excelencia es el Partenón cuya construcción data de fechas anteriores y que finalmente se termina en época de Pericles. Decorado por el gran Fidias, este templo esta dedicado a la divinidad protectora de los atenienses, la diosa Atenea.
La acrópolis de Atenas que en un principio partió siendo un monte salpicado de palacios que estaban dedicados a los nobles, con el tiempo se fue transformando en un recinto sagrado en que se fueron erigiendo diversos templos, con múltiples tamaños y distintos ordenes arquitectónicos: dórico, jónico y corintio. Muchos de ellos dedicados a Atenea y Poseidón.
Pero la arquitectura griega no solo se remite a la acrópolis ateniense, también encontramos templos, teatros y palacios en Esparta, Olimpia y Delfos.

Estamos acostumbrados a través de la cultura popular, a ver a las ciudades griegas como ciudades blancas, pero la verdad es que gran parte de las construcciones, en especial los templos, eran pintados tanto por dentro como en su exterior siguiendo cierta línea decorativa, el rojo, el verde, azul, negro, dorado, eran los colores frecuentemente más utilizados.

La tragedia griega se erige como una manifestación artística importantísima, las artes escénicas se funden con la historia de los griegos, con sus mitos, su religión, su filosofía, su concepto general de la vida y hasta el día de hoy las obras trágicas griegas son representadas y reinterpretadas en el mundo moderno.

La tragedia ( tragos: macho cabrío, oda: canto) nació de alguna forma en el exterior de los templos, producto de las primeras celebraciones dedicadas a Dionisio, el dios voluptuoso y fecundo de las festividades, del vino y del desenfreno. De esas celebraciones nacieron los cantos y de esos cantos nació el teatro. Ahora básicamente la tragedia consiste en una forma dramática en la que los protagonistas se ven enfrentados irremediablemente a un destino casi siempre nefasto. Los personajes constantemente son puestos a prueba, sus pasiones, sus ambiciones personales y sus deseos casi siempre chocan con el deseo de los dioses, quienes de alguna forma conducen el destino de los personajes. El fin es siempre el mismo, la muerte y la fatalidad. Aquí no existen finales bonitos con puestas de sol radiantes. Los principales autores trágicos son Tespis, Frinico, Esquilo, Sófocles y Euripides.

Muchos de los personajes trágicos son reyes, héroes, incluso dioses. Los espectadores veían reflejados en estos seres de elevada condición sus propios dramas personales, sus propias miserias humanas, sentían compasión por ellos ( sympatía) y luego temían de que aquel mismo destino trágico cayera sobre ellos sino remediaban esos defectos dañinos. En el espectador se producía entonces lo que se conoce como catarsis, la purgación de los sentidos a través de la compasión y del temor.
Muchas veces nos ocurre que después de una película con tintes dramáticos, entramos en un estado un poco ambiguo, por un lado se siente algo de tristeza, cierta reminiscencia de la tragedia que tal vez tuvo que enfrentar el personaje. Sin embargo conforme pasan los minutos, podemos llegar a sentir cierto alivio, alivio de saber que nuestras vidas no son tan terribles, que las situaciones negativas que nos afecten en ese momento aún pueden ser cambiadas para no tener un final doloroso como el del personaje. Eso de alguna manera se asemeja a la catarsis experimentada por los griegos tras la salida de sus anfiteatros.

Hollywood, la más grande maquinaria de sueños moderna en alguna forma ha jugado con este elemento, pero si ha entendido que los finales felices son talvez más comerciales, que los tragos amargos no son tan populares, que la gente básicamente necesita divertirse y olvidarse por un momento de sus problemas. Pero aun así la tragedia seguirá teniendo larga vida, no solo en el teatro tradicional, sino también en la danza, la plástica, la música y la cultura popular.

















Grecia ( parte I )







Aquí nos adentramos de lleno en un contexto distinto, una atmósfera y un clima marcados por la presencia del mar como elemento constitutivo. Estamos ante la presencia de culturas marítimas que basan su comercio y su tráfico principalmente en la navegación. Productos, animales, mercancías, incluso ideas viajan y surcan los mares hasta encontrar nuevo destino a través de poderosas flotas de navegación en un ir y venir constantes.

El arte de estas culturas marítimas va a poseer cualidades particulares, como el movimiento, la serialidad, cierta ligereza y libertad en el estilo de representación, además de un colorido vibrante y energético.

Nuestra atención se fijo en los Griegos, aunque no esta demás mencionar a la civilización Minoica ( Creta 3000 adc – 1200 adc app) quienes antes que sus vecinos ya fijaron una pauta artística marcada por la belleza, la delicadeza, el movimiento y la fortaleza de sus símbolos.

Organizados en ciudades estado ( polis) los griegos ( que ya tienen antecedentes hacia el 3200 adc) solo lograron la unidad bajo el mandato de Alejandro Magno. Cada ciudad estado era una unidad política y económica independiente: Atenas, Cartago, Esparta, Olimpia son sólo algunos ejemplos de polis griegas. Lo que sí hay algo muy común en todas ellas, las mismas divinidades rigen sus preceptos religiosos, se dan formas similares de gobierno y además comparten similitudes de estilo en sus distintas manifestaciones artísticas.

Los Griegos, tan conocidos por sus dioses, su teatro y su filosofía, partieron al igual que todas las civilizaciones de la historia, como un grupo desordenado de distintos pueblos ( aqueos, dorios, jonios, eolios) que conforme fueron pasando los años, fueron adquiriendo una identidad más definida. Esta primera etapa que se conoce como la era oscura de los griegos, es una etapa normal, que de oscura no tiene nada, es como todos los inicios: un tanteo de estilos, un laboratorio en que se van probando distintas formulas hasta dar con la mezcla perfecta.

Esta primera época del arte griego se conoce como época arcaica ( siglo VII-VI adc), aquí priman las representaciones artísticas de un estilo muy severo, un estilo marcado por la rigidez y el hieratismo. En este contexto aparecen las figuras de los kouros, representaciones escultóricas masculinas, que se piensa mayoritariamente corresponden a figuras de atletas participantes de los primeros juegos deportivos, los vencedores. Los kouros se presentan plenamente desnudos, erguidos, en posición hierática, también dan un paso al frente, de hecho constantemente se plantea la similitud de estilos con la escultura egipcia. Los cuerpos no son perfectos en la proporción, músculos y tendones parecen retratados de forma poco natural, muy marcados. Sin embargo hay un detalle que no deja de ser llamativo: los rostros de estos personajes presentan una leve sonrisa, una sonrisa tipo “ búdica”( por la sonrisa que presenta el rostro de Buda en sus distintas representaciones). Hay quienes piensan que en este momento los artistas griegos pueden haber sido influenciados por maestros provenientes de el oriente. Otros sencillamente se quedan con la teoría que este gesto amable y simpático tiene mas relación con el carácter propio de las culturas marítimas del mediterráneo, mas conectadas con la libertad y la expresión.
Las korés vienen a ser el tipo de representación escultórico femenino, ellas se presentan vestidas, con ricos y elaborados peinados y presentan cualidades propias de lo femenino, una gestualidad más amable y un poquito mas de movimiento especialmente en los brazos. Ellas son la representación de jóvenes sacerdotisas entregadas al culto del templo.

Se han encontrado rastros de pintura en estas esculturas y después de muchas investigaciones se ha llegado a la conclusión de que la escultura en el mundo griego en un amplio porcentaje era pintada con bellos colores en una búsqueda de realismo semejante al del mundo egipcio.

Por otro lado la cerámica adquiere con los griegos un valor que trasciende lo meramente funcional. Desde un primer momento en que lo geométrico predomina por sobre todas las otras características, los griegos supieron plasmar en este arte funcional una fuerte dosis de elemento artístico. Después la cerámica se transforma en un soporte magnífico, que ya en si posee la belleza dada por la forma de las piezas. Bellas pinturas la decoran, en ellas se cuenta la historia y las aventuras de dioses y héroes griegos, todo esto en un bello estilo, algo dramático por momentos dados los colores utilizados en la pintura: amarillo o anaranjado en contraste con negro y viceversa. La historia mítica de los griegos esta contada en su cerámica como en un libro abierto.


Hacia el siglo V AdC Grecia entra en un período de esplendor. La política, la economía, las artes, la filosofía, el teatro y las ciencias se llenan de nombres gloriosos. De hecho se habla de este siglo como el siglo de las luces, un período de la historia griega marcado por la presencia de un personaje, un estadista llamado Pericles. Gran defensor de los artistas, amigo de filósofos y diestro gobernante, Pericles ( 495 adc – 429 adc) supo organizar la polis ateniense y hacer que de ahí surgieran las mentes más brillantes de la historia, un fenómeno al que solo se puede comparar el del renacimiento florentino del siglo XV y XVI.

Es imposible entender el arte clásico de los griegos sin nombrar la filosofía. De alguna forma la filosofía es la que nutre el pensamiento de los artistas de este período. El diálogo entre pensamiento y forma es llevado magistralmente a cabo en este momento. Se dice que la filosofía griega logró algo importantísimo en la antigüedad: El paso del “mito” al “logos”, el paso del caos existencial al pensamiento racional. Un paso difícil ya que los antiguos griegos explicaban toda la existencia y sus distintas manifestaciones a través del mito, historias que hablaban del origen de las cosas, del porque de esto y de esto otro, pero que a la larga eran solo aproximaciones a eso que todo hombre - pensador busca, la tan esquiva verdad.

Las primeras preguntas de los filósofos griegos surgieron de la simple observación, preguntas que estaban ligadas a cuestiones de orden biológico, luego vino el momento de las preguntas complicadas, cuestionamientos que tenían que ver con el sentido de la existencia, del porque estamos en este mundo. La belleza, el arte, la política, la ética, la estética, la ciencia, todo fue analizado por el pensamiento filosófico y cada escuela filosófica contribuyó con una visión distinta.

La escultura griega de este momento representa fielmente esta situación. Escultores como Fidias, Cálamis, Mirón, Policleto ( quien dió con el canón de proporciones ideal, 7 cabezas) Lisipo, Escopas y Praxiteles solo por mencionar a los más reconocidos, reflejan en su concepción artística características como:
Belleza ideal, proporción, serenidad, todo esto con un tratamiento del material elevadísimo. En esta época los escultores griegos dan con el tan anhelado canon de proporciones, lo que significa un avance tremendo en términos de la representación. Todas estas herramientas y avances sirvieron para que en la materia se encarnara algo mas que el simple hecho de hacer algo “bonito”. La belleza física, la belleza material de las esculturas griegas esconde un hecho mucho más profundo y es que esa escultura, esa manifestación de la materia termina siendo la representación de un ideal, una escultura bella es igual a un ideal bello, por eso se aspira a la belleza como un bien tan preciado, por eso se la busca tan afanosamente.
Las temáticas tienen que ver directamente con el nutrido panteón de dioses, Apolo, Afrodita, Dionisio, Atenea etc, surgen de la piedra con actitudes humanas, los dioses de alguna forma aterrizan entre nosotros, la distancia entre ellos y nosotros se acorta, pese a que muchas veces su insuperable belleza nos diga que son inalcanzables.

Después la escultura entrara en una fase distinta en donde prima el realismo y el dramatismo de las actitudes. Cierto velo trágico se transparenta en las distintas esculturas, las temáticas también cambian, aparecen personajes nunca antes vistos: viejos, deformes, guerreros vencidos, niños, animales, incluso temáticas como la de los hermafroditas. Esta época es denominada como Helenística y coincide históricamente con el gobierno de Alejandro Magno ( 356 adc – 323 adc) quién logró por cierto tiempo dar una unidad a las polis griegas y formar un verdadero imperio.